Autor: Victor Hugo Bustamante

La Escalera al Infierno ha sido el único evento deportivo que no he podido terminar.

La Escalera al Infierno era una rodada de aproximadamente 134km a través de la Sierra Gorda de Querétaro (en este 2012 le aumentaron otros 6km y ahora es de 140km); se parte del pueblo mágico de Bernal en el Municipio de Ezequiel Montes, se cruza Cadereyta, Vizarrón y San Joaquín hasta llegar a la Casa de Máquinas, ahí es el mismo Infierno y el reto más grande consiste en subir 1,500m en una distancia de 20km, la máxima pendiente es de 21”, esto significa que es una pendiente de categoría especial similar a las que se tienen en el Tour de France. Los paisajes del recorrido son hermosos, espectaculares, se parte de un clima templado y paisajes secos, pero conforme se adentra a la sierra se puede ver un paisaje más verde con vegetación tipo bosque de coníferas; en la Casa de Máquinas el clima es muy caluroso, pueden verse algunas palmeras y platanares a la orilla de un río muy caudaloso y realmente bonito, el calor en este punto del recorrido puede rebasar los 40°C.

Me enteré de esta rodada a inicios del 2009, cuando estaba preparándome para mi primer Ironman, me invitaron a participar unas semanas antes del evento y tuve que declinar porque mi objetivo estaba claro y no quería distraer mi atención,  sin embargo me quedó la espinita y curiosidad de participar en una rodada que decían era muy difícil.

Una vez concluida la temporada del 2009, con la satisfacción de haber logrado mi primer Ironman y con el autoestima muy bien puesta, busqué a mis amigo Manuel Marco y le pedí que me avisaran en cuanto saliera la convocatoria para la famosa “escalera”. Me compartieron la convocatoria en diciembre de 2009 y lo primero que hice fue mandar el correo a mi entrenadora y pedirle: ¿me entrenas? En el transcurso de unos días recibí mi entrenamiento con mayor carga en la bici y me dispuse a seguirlo al pie de la letra con la idea subir esta famosa escalera.

El entrenamiento para la Escalera al Infierno edición 2010 lo hice junto con Beto. Beto me acompañó prácticamente a todas las rodadas largas, subimos el Ajusto varias veces, descubrimos que por la subida del otro lado del Ajusco (cara Oriente) hay más tráfico de peceros y que algunos perros pueden atacar a los ciclistas.

Otra complejidad de la Escalera es la fecha, dado que está programada para la primera o segunda semana de Marzo, es necesario empezar a entrenar en los primeros días de Enero (aunque sería mejor en Diciembre), de otra forma no hay suficiente tiempo para acostumbrar el cuerpo a la distancia y esfuerzo que demanda una prueba como esta. Entrenar en Enero es como los lunes a la semana, todo mundo tiene flojera, las gallinas no ponen, nadie quiere dejar la cama calientita por salir a rodar al frío, todos traemos algunos kilos de más por las fiestas decembrinas, la bici está polvosa y luce oxidada, hasta es difícil conseguir un chofer que cuide a los ciclistas.

Para mi primera experiencia en la Escalera opté por el extinto paquete C: salir el viernes de Satélite a las 3 de la mañana, por lo que tuve que despertarme a la 1am, de ahí nos llevaron en una camioneta a Bernal y desayunábamos en el camino una torta por ahí de las 6am; llegamos a Bernal a las 7, preparamos las bicis, a las 8 cantamos el Himno Nacional e inmediatamente después nos enfilamos rumbo a la Sierra Gorda aproximadamente 90 ciclistas. El paquete C implicaba regresar a la Cd. de México el mismo día, al terminar la rodada las camionetas nos llevaban de regreso a Bernal y de ahí a Satélite, por lo que estuve de regreso en mi casa a la 1am del día siguiente, con el ánimo disminuido, estaba contento por la experiencia pero definitivamente quedó un mal sabor. Definitivamente no es recomendable este paquete C, tanto así que el organizador ya lo eliminó.

En esta primera experiencia con la Escalera utilicé mi bicicleta de triatlón y muy seguro de mi mismo me mantuve en el pelotón líder durante toda la ida hasta las canchas (aproximadamente km 90), ahí empieza la bajada al Infierno. Los organizadores dieron la recomendación de bajar con mucho cuidado o bien subirse a las camionetas para el descenso de 20km hasta el cuarto de máquinas. Opté por bajar con precaución extrema, aproximadamente en el km 4 del descenso mi amigo Andrés Traslosheros tuvo una de las caídas más dramáticas que me ha tocado ver, como resultado de esta se hizo varios raspones y se le colapsó un pulmón, obviamente ya no pudo terminar la rodada. A la fecha Andrés me ha comentado que todavía le tiene mucho respeto a esta ruta y no se ha animado a regresar.
El verdadero reto comienza En el Cuarto de Máquinas en el km 110, ahí se agrupa el pelotón, se recomienda descansar, estirar las piernas, revisar el aire, frenos y cambios, llenar los cilindros de agua/gatorade, preparar un par de geles… y ahora sí… a subir!

 

Me cambio el jersey por el claro de XBOX 360, estiro las piernas, ingiero un GU, me relajo mentalmente y me lanzo al ascenso con gran seguridad, estoy convencido que después de haber terminado el Ironman podría hacer cualquier reto deportivo, el calor está muy fuerte pero llevo un aerodrink lleno de agua y un cilindro lleno de gatorade, nada me puede detener, el kilómetro 1 es fácil, pendiente muy ligera, cruzo el puente del río y ahora empieza la pendiente más inclinada, me recuerda las subidas del Ajusco, el calor se siente más intenso, creo que deben ser como 35°, cambio a la estrella chica delantera, de verdad que es una gran pendiente, los comentarios de que está “muy perra” parece que se quedaron chicos, el pulso se me eleva rápidamente (verifico el monitor y llevo 168 ppm), no olvido hidratarme y doy un gran trago de agua del aerodrink, sigo subiendo con gran esfuerzo, los cuádriceps se hinchan y siento el esfuerzo muscular en ambas piernas, el pulso cardiaco continúa elevado (170 ppm), no tengo termómetro pero siento que el calor ha subido, debe estar en 40 o 42°, cambio a la estrella más grande de la rueda trasera y noto que apenas he subido 2.5km, miro hacia arriba esperando ver la cima de la montaña, no alcanzo a ver más de la siguiente curva, que calor hace! ahora ingiero un trago grande de isotónico, la pendiente si que está demandante! el calor está muy intenso! no había verificado la velocidad de ascenso pero ahora miro mi GPS y está marcando 5km/hr, nunca había subido tan despacio, el Ajusco lo subo a 10km/hr en la parte más difícil, mi polar marca ahora 172ppm, que calor tan intenso! busco inútilmente una estrella más grande para tratar de hacer menos esfuerzo pero esta no existe, estoy empapado en sudor! 4km/hr, apenas he rodado 30min pero ingiero un gel energético, otro trago de agua, fracaso nuevamente al tratar de ver la cima, la cima no existe, el calor está muy presente, mi corazón está latiendo muy rápido, las piernas las siento fuertes y creo que pueden responder, pero el calor lo siento más que intenso, calor penetrante, calor desgastante, calor agudo, apenas voy en el km 4,  otro trago de gatorade, ojalá hubiera forma de refrescarme la cabeza, no veo ningún abastecimiento, mi corazón demanda nuevamente mi atención con sus 171ppm, bajar un pulso es bueno pero ahora voy a 3km/hr, podría subir más rápido caminando, el calor se siente a plomo, el calor desgasta, el calor limita, el calor me frena, el calor me golpea, el viento no existe, el calor venció al viento, ahora entiendo porque se llama el Infierno, mi pulso sigue a 171, nunca había hecho tanto esfuerzo, no se puede mantener un pulso tan alto durante mucho tiempo, que calor! ahora que llegue a una pendiente más ligera voy a descansar, siento que estamos a 50 o 60°, nunca había sentido tanto calor! no veo ninguna sombra, el corazón sigue forzado, el sudor sigue corriendo, definitivamente no voy a poder seguir con este pulso tan alto, tengo que descansar! no me rendiré pero tengo que descansar, en el km 5 decido bajar el pie, tomo un gran trago de agua, otro trago de gatorade, espero que se regularice mi respiración y el pulso cardiaco, me alcanza una camioneta y me pregunta si me rindo, la respuesta es “no”, estoy convencido de seguir y terminar, espero que el pulso baje a 130, el calor sigue implacable, el calor me ha degradado mucho, intento arrancar y que difícil es! ni siquiera logro enganchar el segundo zapato y me gana la gravedad, pongo en el suelo ambos zapatos y vuelvo a mirar para arriba, solo veo pavimento con una gran pendiente, voy a intentar bajar unos metros en la bici y con el impulso enfilar a la cima, me subo a la bici, logro enclipar ambos zapatos y me dirijo a la cima, logro pedalear unos 20m, me acuerdo que algunos suben en zig-zag, es hora de aplicar esa técnica, logro pedalear otros 20m, la velocidad sigue a 3km/hr, el calor sigue intenso, mi pulso ya regresó a los 170, qué calor! qué calor! qué calor! el pulso a 170, no puedo seguir con tantas complicaciones! vuelvo a parar y empiezo a caminar con mi bici al lado, pasa otra camioneta, ¿te subes? “no, voy seguir intentando”, camino unos 30 metros con mi bici al lado, la velocidad ahora es de 6km/hr, el calor no baja, el calor no va a disminuir nunca, el Infierno me está devorando, estoy considerando subirme en la siguiente camioneta, es imposible que suba caminando los 15km que faltan, como me gustaría ahora un baño de agua fría! voy a intentar subirme a la bici nuevamente, lo intento y no logro mantener el equilibrio, la siguiente camioneta se aproxima 300m abajo, me paro al lado de mi Orbea, apago mi GPS y espero que el conductor me pregunte, ¿te subes? la respuesta es “si”.

Soy un poco necio, en diciembre de 2010 me volvió a llegar la convocatoria de la “Escalera al Infierno 2011” y por supuesto que me volvió a rondar en la mente la idea de intentarlo nuevamente… ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…