Autor: Victor Hugo Bustamante

Soy un poco necio, en diciembre de 2010 me volvió a llegar la convocatoria de la “Escalera al Infierno 2011” y por supuesto que me volvió a rondar en la mente la idea de intentarlo nuevamente, intercambié el correo con mi equipo QuarzoTriClub de recién creación y algunos se entusiasmaron con la idea de participar, particularmente aquellos que tenían en sus planes de 2011 hacer el Ironman de Lanzarote.

Con un entrenamiento de 2 sesiones de bici entre semana (fuerza y velocidad) y una más de distancia con subidas para el fin de semana, varios Quarzos nos propusimos entrenar duro para lograr terminar la ya mencionada Escalera al Infierno. Beto, Juan, Charlie, Dani y yo fuimos los más constantes en los entrenamientos, aunque nos acompañaron a algunas rodadas Yolix, Dino, Lore, Jime, Jorge, Beto Santa Ana, Iván, Merce, Diego, Eva y Marcelo.

Los entrenamientos de fin de semana incluyeron varias subidas importantes: Ajusco, Dinamos, Taxco y Autopista del Sol, algunos subieron al Popocatépetl. Una de las rodadas que más disfruté fue Cuernavaca-Taxco, 100km integrados al equipo Aspid, mucho calor con subidas demandantes, fue muy emocionante recorrer 90km y al fondo visualizar el pintoresco pueblo de Taxco, recuerdo que regresamos felices a desayunar cecina en “4 vientos”. En el 2011 también fue mi primer encuentro en bici con los Dinamos, es un lugar hermoso, subir sus 8 kilómetros 3 veces fue el logro más importante, es un lugar muy recomendable para entrenar cuestas, ahí se pueden encontrar varios corredores y ciclistas durante todo el trayecto, todos te saludan y animan a seguir. Para concluir el entrenamiento no faltó la rodada de ritmo en el Autódromo una semana antes del evento.

 
Listos para empezar a rodar

Acordamos vernos en Bernal un día antes de la competencia para hacer caga de carbohidratos y conversar sobre los últimos detalles. La cena incluyó pizza, pasta y buena plática, emocionados nos fuimos a dormir temprano. El desayuno del sábado empezó a las 6am, nos enfundamos en el jersey negro de la Escalera edición 2011, tomamos algunas fotografías y a las 8:00am se dio el banderazo de salida después de entonar el himno nacional en el centro de Bernal. El recorrido hasta las canchas fue bastante diferente del año anterior, me repetía y compartía con el resto de los amigos “no te desgastes, queda mucho por subir, guarda energía, no vale la pena ir hasta adelante…”. En cada parada para reagrupar el pelotón tomé muchos líquidos y me surtí con cuchara grande de fruta, ate, sándwich, cacahuates, etc.

Durante todo el recorrido me acompañaron en un auto escolta Yolix, Ruth, Ana Pau, Aura Sofi y Samy. Las porras no pararon en todo el trayecto, tomaron cientos de fotografías y video. Nunca había tenido compañía durante todo el recorrido de una competencia y en esta ocasión fue muy motivante escuchar las porras y vocecitas de ánimo, también me emocionó mucho ver las caras sonrientes la mayor parte del tiempo y otras veces aburridas (no es fácil acompañar a un ciclista por 10 horas). Recuerdo muy bien la frase de Sam cuando empezamos a subir la Sierra Gorda aproximadamente a 15km/hr:  “Hugo ¿no puedes ir más rápido?”… y no, no podía y no quería, estaba administrando la energía para poder llegar con fuerza suficiente al cuarto de máquinas y enfrentar nuevamente la subida infernal.

 
Recorrido a las canchas

 

En el kilómetro 90 (las canchas) nuevamente dieron la indicación de bajar con mucho cuidado o bien subir la bicicleta a alguna de las camionetas. Mi decisión fue bajar con extremo cuidado, nuevamente me tocó ver la caída de un ciclista, esta no fue tan fuerte como la de Andrés pero si se llevó un buen golpe y algunos raspones. La bajada es tan complicada que prácticamente no se puede soltar el manubrio para hidratarse, al terminar el recorrido de bajada duelen los hombros por la fuerza y tensión que se lleva.

Al final del descenso se puede apreciar el túnel que lleva al cuarto de máquinas, es un recorrido emocionante porque está muy obscuro y solo se ve la luz que va creciendo cuando nos aproximamos al final del túnel, justo ahí se puede ver un río de buen caudal y es un paisaje muy bonito. Beto tuvo una llanta ponchada en la bajada y su ring se dañó, entre varios buscamos como repararla.  Aprovechamos para tomarnos fotos, relajarnos y mentalizarnos por la próxima subida.

 
Rio junto al cuarto de máquinas

 

Igual que hace un año, hago un cambio de jersey, ahora utilizo el blanco ligero para evitar el calor, observo a algunos ciclistas que mantienen el jersey negro oficial y me da calor solo de verlos, hago como que ayudo a Beto a reparar su bici (en realidad no fui de gran apoyo), Nanés también participa en el apoyo, busco relajarme y hacer conciencia del esfuerzo grande que sigue, me hidrato bien, como pasitas con almendras, engullo un GU, escucho que es hora de arrancar para enfrentar la subida, enfundo mis zapatos de ciclismo y monto en mi bici Specialized, voy dentro del grupo de 104 ciclistas que intentaremos este año subir La Escalera, recuerdo que los organizadores pronosticaron que solo el 50% terminarán, no tengo prisa, el objetivo es subirla y tengo que estar dentro del 50% que SI TERMINARÁN, la actitud de este año es diferente, ahora tengo mucho respeto por los siguientes 20 km, inicio con una cadencia moderada, recién vamos saliendo del túnel de 1km que nos saca del cuarto de máquinas, la temperatura es de 40°C, mantengo la estrella grande delantera, a mi lado van rodando Beto, Juan, Charlie y Dani, veo que se adelantan los elite y desde el kilómetro 1 ya no se ve el puntero, cruzamos el puente del río y ahora empieza la pendiente mas pronunciada, cambio a la estrella compaq, no veo a mi camioneta de apoyo, todavía estoy en un contingente numeroso, empiezo la pendiente y todavía tengo 2 cambios reservados para usarlos en la pendiente mas pronunciada, recuerdo que el Vocho volcado está aproximadamente en el kilómetro 5 de subida,

 
Vocho volcado, kilómetro 5

la fila de ciclistas se empieza a extender,  utilizo uno de mis cambios y veo que voy en el kilómetro 2, solo me queda un cambio y me faltan 18 km por subir, recuerdo que han comentado “si llegas al Mirador ya la hiciste”, espero llegar al Mirador y a la cima también, busco motivarme nuevamente con ser uno del 50% que si terminará, ahora veo que se acerca a mi lado la CRV, escucho las porras, me inyecta motivación las voces y gritos de apoyo, siento el calor implacable, me preguntan como me siento y si requiero algo, “voy bien”, cómo me gustaría que hiciera menos calor pero eso no lo controla la CRV, creo que la temperatura subió al menos un par de grados, el sudor rueda por mi cara y brazos, puedo ver que las gotas que caen al pavimento desaparecen casi inmediatamente al evaporarse por lo caliente del asfalto, Yolix me rebasa en su CRV y se posiciona 10m delante de mi, el GPS marca 6km/hr, rebasamos el km 4, el fantasma del recuerdo del año pasado viene a mi mente e inmediatamente trato de pensar en otra cosa, ahora si voy a terminar, solo tengo que subir otros 16km, no, mejor pienso en positivo, ahora que termine voy a tener una gran celebración con mi familia y mis amigos, voy a terminar, estoy seguro, no olvido mi hidratación cada 10 min, una vez tomo isotónico otra vez tomo agua, ambos líquidos están calientes, cómo me gustaría tomar una coca-cola fría, tomo un GU, cambio a la estrella más grande del piñón, es el máximo sistema de polea que puedo aprovechar, no hay mas, ahora solo es fuerza y mente, acabo de superar el Vocho volcado, ya hice más que el año pasado! me siento fuerte pero ahora un dolor de la espalda baja me está matando, hago bailarinas para tratar de ir derecho, no puedo subir todo el tiempo parado, el calor sigue implacable, cae despiadado sobre cada uno de los ciclistas, vuelvo a hidratarme, agua-gatorade, como unas almendras mezcladas con pasitas, mis piernas siguen respondiendo bien, la espalda baja me sigue molestando, la velocidad sigue oscilando entre los 4 y 6 km/hr, veo la camioneta 10m delante de mi,  el km 6 ha sido superado, sigo sintiendo mucho calor, no hay ni una nube, creo que en la camioneta traen coca-cola, le grito a Yolix pero no escucha, quiero hacerle señas con la mano pero no puedo soltar el manubrio, intento ir más rápido pero se desplaza a mi ritmo, siempre va 10m delante de mi, ojalá se hubiera ido atrás! vuelvo a hidratarme, el calor se siente durísimo pero el dolor de espalda le está ganando a la sensación de calor, veo que las camionetas pasan con varios ciclistas que se han rendido, yo voy a lograrlo, la espalda me está matando, decido parar para descansar, estirar la espalda y pedir una coca a la camioneta, estamos en el kilómetro 7, al detenerme inmediatamente la camioneta se para y se baja Yolix para buscar ayudarme a subir la bicicleta, las niñas me observan con una mirada de tristeza, “solo quiero descansar un poco y que me regalen una coca, voy a seguir”, estiro la espalda, descanso aproximadamente un minuto, tomo media coca-cola, les pido que mejor vayan atrás de mi por si requiero algo, me apoyo al lado de la camioneta, engancho ambos zapatos, arranca la camioneta y vuelvo a enfilarme rumbo a la cima, ahora voy escuchando atrás de mi la música, eso me motiva y anima más,

 
Gran pendiente en el Infierno

Margarita va alegrando el camino con los clásicos de la Sonora Dinamita,  “Se me perdió la cadenita”, “Capullo y Sorullo”, “Mi Cucu”, “Que nadie sepa mi sufrir”, siento que agarré mi segundo aire, intento olvidar el dolor de espalda, parece que nunca disminuye el calor, sigo a 6 km/hr, algunas camionetas pasan al lado mío con los ciclistas que ya se rindieron y preguntan como voy, voy bien, voy seguro escuchando porras y música atrás de mi, la subida es rutinaria, el calor sigue rutinario, tal vez un poco más de los 40°C, 42° pueden ser, ahora mi pulso se ha mantenido entre 160 y 163, voy muy bien, me siento seguro, el kilómetro 8 ha quedado atrás, rebaso algunos ciclistas que van muy lento con un gran esfuerzo, otros están parados, esperando la camioneta que los suba, otros van caminando, el calor me recuerda mi fracaso del año pasado, otra vez me concentro en otra cosa y olvido la palabra “fracaso”, estoy bien, voy feliz disfrutando la subida, la experiencia es única, llego al kilómetro 9 y la espalda baja me sigue molestando, voy a subir un poco mas y descansar adelante, sigo con mi rutina de hidratación agua-gatorade, el calor está fuerte pero no me va a vencer, me siento fuerte, las porras siguen atrás de mí, que aguante tienen! he podido mantener un ritmo y me siento fuerte, acalorado pero fuerte, sigo pedaleando lentamente y supero el kilómetro 10, es una gran motivación ir a la mitad de recorrido, ¿cómo irán los quarzos? La espalda me molesta! joder! necesito pensar en otra cosa y superar el dolor de espalda, hago bailarinas, eso representa descanso, regreso al asiento, me molesta la espalda, hago nuevamente bailarinas, mi espalda lo agradece, el calor sigue en su nivel acostumbrado, mi pulso cardiaco se ha mantenido, eso significa que traigo mejor condición que el año pasado o estoy haciendo mejor administración del esfuerzo, las piernas me responden bien, los cuádriceps ya muestran el esfuerzo de 11km, ya alcanzo a ver el mirador! Llegando al mirador estará casi superada la prueba, cuenta la leyenda que “los que llegan al mirador ya la hicieron”, eso me motiva más, sigo con mi rutina de ingesta de líquidos, me sigue molestando la espalda, unos 100m antes del mirados hay unas coladeras y un plano como de 10 o 12m, ese planito me sabe a gloria, siento que revivo, el sudor sigue brotando de mi cara, pecho y brazos, es hora de tomar otro GU, pienso que ahora que llegue al km 14 voy a descansar otra vez, he superado el mirador! Estoy feliz! Ahora todo debe ser más fácil, veo la pendiente y no percibo que disminuya, ahora ya alcanzo a ver parte del camino con sombra, no estoy seguro pero creo que en el kilómetro 13 ya tendremos una ligera sombra, la sombra hace una gran diferencia, representa un desgaste menor y un posibilidad de ir más rápido, noto que la pendiente disminuye, voy a descansar y recuperar el dolor de espalda, me detengo y la CRV se acerca atrás de mi, me ofrecen más gatorade y agua, no están fríos pero están mejor que lo que traigo en mis cilindros, en eso momento me alcanza Dani, intercambiamos algunas palabras de apoyo mutuo, Dani sigue en su posición aerodinámica, se ve bien, se ve fuerte, eso me motiva, en aproximadamente 1km ya vamos a rodar todo el tiempo en sombra, vuelvo a montar mi Roubaix y sigo hacia adelante, atrás de mi se sigue escuchando la música de Margarita:

“A ver, a ver, a mover la colita.

Si no la mueves se le va a poner malita.

La mueve el tiburón y la mueve la ballena.

La mueve el cocodrilo y Tarzán allá en la selva…”

 

Me paro en los pedales y empiezo a mover la colita como lo sugiere la canción, escucho las risas de Ana Pau, Sofi y Samy, ya estoy en zona de sombra, es el kilómetro 15 de la subida, estoy a 5 km de llegar a la cima! estoy feliz,  veo que se aproxima Marcos Ferro con su cámara de video enfocada directamente a mí y empieza a entrevistarme caminando al lado mio:

–          ¿Como vas?

–          MUUUUUY BIEN, muy contentote, solo faltan 5km

–          ¿Es tu primera vez en la Escalera?

–          Es mi segunda, pero por primera vez lo voy a lograr…

–          ¡Felicidades! ¡Ya falta muy poco, ya la hiciste!

 
Entrevista con Marcos Ferro

La entrevista solo dura unos segundos pero sigo feliz, creo que ya ni me duele la espalda, la pendiente ya no es tan pronunciada pero sigue estando difícil, mas o menos como la subida al Ajusco, voy a 10km/hr, mi pulso se mantiene a 160 ppm, sigo ingiriendo líquidos, ahora tomo mi último gel, voy con mi mayor sonrisa, seguro estoy cansado pero ahora no lo siento, solo faltan un 4 km para llegar a las canchas, de ahí a la meta es solo bajada, recuerdo que faltan 3 curvas muy cerradas de pendiente más pronunciada, en una de ellas el paisaje es fantástico, las porras no han parado, no he dejado de oír su relajo, estoy muy satisfecho, ya no tengo tanto calor, la sombra de los árboles ayuda mucho a disminuir el calor, vuelvo a hacer bailarinas para la primera curva cerrada, la pendiente es corta pero debe ser alrededor del 15%, estoy en el kilómetro 17, en unos minutos llegaré al plano más largo del kilómetro 18, en la segunda curva cerrada me vuelve a dar el sol y recuerdo que en el fondo del cerro está el mismísimo infierno, me da mucho gusto haber superado lo que hice el año pasado, estoy seguro de terminar, antes del plano que recién mencioné tomo la última gran pendiente junto con la curva cerrada, no es pan comido pero siento como si lo fuera, durante el plano de aproximadamente 200m puedo acelerar a 20km/hr, después siguen otras pendientes más ligeras que me hacen rebasar el kilómetro 18 con gran alegría, ahora solo falta pasar la zona de topes previa a las canchas y…. listo! es increíble como se saca energía cuando se sabe próxima la meta, recuerdo haber leído algunos artículos sobre esto, ya no tengo sed pero continúo con mi hidratación cada 10 minutos, la espalda me duele un poco pero ya no me importa, llevo casi 3 horas subiendo la Escalera (la maldita Escalera al Infierno) y estoy a punto de concluirla, solo falta un kilómetro, mi nivel de energía está alto, con gran ánimo me enfilo a recorrer el último kilómetro y me siento el rey de los ciclistas, sé que muchos llegaron antes que yo pero estoy feliz, alzo la mirada y me parece ver la tela de alambre de las canchas! estoy a 300m de concluir! mis porras continúan atrás de mi! la espalda me sigue doliendo pero hasta disfruto el dolor! ya la hice! la Escalera no me venció! Si pude con la Escalera! alzo el brazo izquierdo y aprieto el puño cuando rebaso las canchas y veo en el cronómetro que me tomó 3:02 subir la Escalera, no me importa el tiempo, lo importante es que lo logré, estoy muy contento, contentote, contentotototote! Me quedan 4 kilómetros de bajada para llegar a la meta, la velocidad que imprimo ahora es aproximadamente de 30 a 35km/hr, las niñas se asoman por el quemacocos y gritan disfrutando el viento a esa “gran velocidad”, me rebasa Daniel Elguea y no me importa, voy feliz disfrutando que si pude terminar la Escalera, la Escalera al Infierno había sido el único evento que no había podido terminar, ahora ya le puedo poner palomita, el entrenamiento de este año fue muy pesado pero ayudó a lograr el objetivo, de cualquier forma hay que tenerle respeto, es el evento más difícil que me ha tocado participar, los primeros 110km me tomó 4 horas y media recorrerlos, los siguientes 20km fueron 3 horas de intenso esfuerzo, las 3 horas más difíciles de mi vida deportiva, mucha fuerza física y mental, pero SI SE PUDO! en este momento cruzo la meta… soy feliz!

 
Panorámica de la Escalera al Infierno

Solo 32 de los 104 ciclistas terminamos la ruta, esto significa el 30%, es una ruta muy difícil. Estoy muy contento (contentote diría yo), muy satisfecho del entrenamiento, orgulloso del resultado, muy agradecido con mi porra en todo el recorrido, feliz de la amistad, del compañerismo, de la colaboración, del esfuerzo y del logro.

He seguido siendo un poco necio, en diciembre de 2011 me volvió a llegar la convocatoria de la “Escalera al Infierno 2012”… ¿esta historia continuará?