Autor: Victor Hugo Bustamante

“La Escalera al Infierno ha sido el único evento deportivo que no he podido terminar”, esta frase me rondó mucho tiempo en la mente, pero con la satisfacción de haberla concluido con mucho esfuerzo en 2011 tenía ganas de hacerla nuevamente y lograr un mejor desempeño.

La Escalera al Infierno era una rodada de aproximadamente 134km a través de la Sierra Gorda de Querétaro, en el 2012 le aumentaron otros 6km y ahora es de 140km; se parte del pueblo mágico de Bernal en el Municipio de Ezequiel Montes, se cruza Cadereyta, Vizarrón y San Joaquín hasta llegar a la Casa de Máquinas, ahí es el mismo Infierno y el reto más grande consiste en subir 1,500m en una distancia de 20km, la máxima pendiente es de 21%, esto significa que es una pendiente de categoría especial similar a las que se tienen en el Tour de France. Los paisajes del recorrido son hermosos, espectaculares, se parte de un clima templado y paisajes secos, pero conforme se adentra a la sierra se puede ver un paisaje más verde con vegetación tipo bosque de coníferas; en la Casa de Máquinas el clima es muy caluroso, pueden verse algunas palmeras y platanares a la orilla de un río muy caudaloso y realmente bonito, el calor en este punto del recorrido puede rebasar los 40°C.

Para tener una referencia, el monte Alpe d’Huez que es una de las más famosas montañas del Tour de France tiene una longitud de 13.3km con una pendiente media del 8.2% y una pendiente máxima de 11.5% en un recorrido de 1,073m

El entrenamiento empezó nuevamente en el primer fin de semana de Enero, todos los Quarzos estábamos con el ánimo alto para prepararnos bien y terminar el recorrido. El clima de invierno estaba muy frío pero solo teníamos 3 meses y requeríamos hacer muchos ascensos a montaña para llegar bien al evento. En nuestra primera subida al Ajusto nos tocó hielo y temperaturas de 5 a 10°C, aunque durante las bajadas y descansos se sentía como 0°C. El atolito en Jalatlaco sabe a gloria después de bajar durante 15 kilómetros desde el “monumento”.

Para este año ya tenía el diseñado plan general, solo tendríamos que hacer algunos ajustes enfocados a desarrollar fuerza y músculo. Las sesiones de gimnasio fueron fuertes, principalmente para desarrollar glúteo, cuádriceps, abductor, aductor, gemelos, sóleo y fortalecer tanto el abdomen como la espalda baja. Tal vez muchos le restan importancia pero un abdomen fuerte ayuda en general en todos los deportes y en particular a los ciclistas a enfocar la fuerza en las piernas durante las subidas.

Para no variar subimos Los Dinamos y el Ajusco varias veces, fueron sesiones pesadas, el entrenamiento de subir 3 veces los Dinamos es básico si quieres subir bien la Escalera, subir Jalatlaco es indispensable para lograr un buen desempeño en la Escalera, las sesiones de spinning estuvieron repletas de ejercicios de fuerza

Además de todo el entrenamiento táctico y físico, trabajé mucho el aspecto mental, estar consciente todo el tiempo que la Escalera es una prueba muy difícil y tener presente todo el tiempo que si se va a poder es básico para poder lograrlo. El cuerpo humano es un excelente sistema que funciona de forma increíble cuando se tiene bien entrenado, pero un cuerpo bien entrenado sin la preparación mental adecuada no sirve para completar la Escalera y otras pruebas físicas demandantes. Gran parte de los ciclistas que no completan La Escalera al Infierno es porque se derrotan antes de concluirla. El foco para este año estaba puesto en un balance cuerpo-mente.

La distancia más larga que recorrimos fue 110km en la Autopista del Sol, buscando algo de calor en el invierno de febrero para tratar de simular el calor infernal de la sierra queretana, no encontramos mucho pero nos sirvió para acostumbrar al cuerpo a las distancias largas.

El vienes previo al evento llegamos a Bernal después de la hora de la comida, Bernal es un pueblo mágico, lleno de colores en las fachadas de sus casas, muchas artesanías y buenos lugares para comer. El centro del pueblo tiene una iglesia (como muchos de los pueblos de México), un pequeño quiosco, un museo de la máscara y algunos lugares para tomar café.

Asistimos a la junta previa a la Escalera, todos muy atentos y nerviosos por la emoción del recorrido de la siguiente mañana. Tuvimos la fortuna que a algunos de nosotros nos entrevistaran para documentar la travesía de la Escalera al Infierno 2012. Después de la junta fuimos a un café del centro para cenar café gourmet y un pan dulce, después… mentalizarse para hacerlo bien y dormir temprano.

La mañana del sábado estaba fresca, el restaurante del hotel sede se llenó con jerserys de ciclismo desde las 5am, la cocina no se daba a vasto, los chilaquiles estaban muy picosos, el café estuvo regular, algunos pasaron directamente a la cocina a servirse más jugo, el pan si estuvo rico, caras de todo tipo pudimos  ver dentro del restaurante: nerviosos, sonrientes, con sueño, preocupados, con güeva, animados, indiferentes, contentos, etc.

Llegó la hora, nos reunimos en la plaza central, aproximadamente 130 ciclistas enfundados en jersey rojo, hicimos las últimas revisiones de la bicicleta (frenos, cambios, cilindros, comida, geles, pastillas de sal, velocímetro, lentes, guantes, en fin… todos listos, nos tomamos la foto antes de partir y arrancamos. La salida de Bernal siempre me ha parecido bonita, es el inicio de una aventura, varios residentes del pueblo salen a animar a los ciclistas, nos ven por unos segundos y nos desean suerte, ¡nos veremos nuevamente en aproximadamente 12 horas!

Este año están haciendo remodelación de la calle principal por lo que salimos por una calle empedrada muy difícil, algunos prefirieron desmontar su bici para subir a pie este tramos de 30 metros, otros nos arriesgamos a subir con mucha dificultad, algunos cayeron (nada grave, pequeños golpes)

Después de 5 horas subiendo en bicicleta la Sierra Gorda Queretana llegamos nuevamente en la cancha de básquet, recorrimos 90 km, pasamos por 3 puntos de avituallamiento, ingerimos entre 2 y 3 litros de agua/isotónico, compartimos muchas anécdotas, sudamos bastante, gastamos muchas calorías, desgastamos principalmente los músculos de las piernas y nos declaramos listos para el descenso.

Algunos Quarzos prefirieron subir su bici a las camionetas para evitar el riesgo de la bajada, no tiene caso arriesgarse en la bajada, solo es acumular nervios y tensión. Bajamos con cuidado extremo y como cada año me tocó ver corredores con llantas ponchadas y un par de ciclistas accidentados que se llevaron golpes fuertes, es un alivio llegar al río y recibir una ligera (muy ligera) brizna, ahora el agrupamiento es al inicio del túnel porque ahí ponen el registro para la cronoescalada infernal, no tendremos chance de disfrutar el río

Esperamos que llegara todo el contingente, comimos fruta, pasitas, cacahuates, algunos ingerimos un gel,  hicimos pipi, nos relajamos, estiramos las piernas, nos refrescamos, algunos nos cambiamos el jersey por otro más fresco, tomamos fotografías, hicimos bromas, revisamos la bicis, llenamos los cilindros con agua, refresco de cola o isotónico, preparamos velocímetro, cargamos con la nutrición indispensable y…. listo. Llegó la hora de empezar la subida infernal, nos esperan 20km de mucha demanda física y mental, ¡debemos vencer el reto!

Antes de arrancar repaso mi nueva estrategia de hidratación: ahora voy a hidratarme cada 5 minutos. También recuerdo la estrategia de esfuerzo: voy a mantener la estrella central grande hasta el kilómetro tres y guardar una estrella grande del piñón hasta que sea estrictamente necesario. Pienso en mi estrategia mental: pequeñas metas, un kilómetro como siguiente paso.

Estoy casi al frente del pelotón, a cinco metros del tapete de salida, ahora si nos van a medir la cronoescalada, el año pasado me tomó 3 horas subir hasta Las Canchas, este año estoy mejor preparado, seguramente puedo hacer mejor tiempo, me siento fuerte y confiado.

Kilómetro 1. Empiezo a pedalear con calma, buscando encontrar mi ritmo dentro de todo el pelotón, veo que se adelante Juan y Marciano, al lado mío va Charlie, Beto y Dani, atrás se quedan Mariana, Lore y Yolix; el primer kilómetro es prácticamente plano, cruzamos el río, conservo la estrella grande delantera y guardo al menos 3 engranes del piñón, se empieza a sentir el calor fuerte, reviso la cara de los ciclistas que me rodean, algunos lucen temerosos, otros emocionados, le comento a Charlie que debemos repetir el buen desempeño del año pasado y que podemos hacer mejor tiempo, me siento animado, optimista, fuerte y contento de estar aquí, he logrado la primera meta, un kilómetro de 20, seguro tendré un buen desempeño.

Kilómetro 2. Repaso la estrategia de hidratación, reviso mi pulso cardiaco, va moderado a 144 ppm, doy un sorbo de isotónico, siento que el sudor empieza a brotar de mis brazos y en la frente, Juan se detiene, al parecer ponchó, puedo ver que Marciano se adelanta un poco más en su Pinarello azul, siento claramente que la pendiente tiene una mayor inclinación, utilizo un estrella más grande del piñón, me quedan 2 para la cuesta por subir, no debo gastar energía anticipadamente, algunos ciclistas ya empiezan a desertar, yo estoy seguro que lo voy a lograr, reviso mi Garmin y muestra 1.7km, me estoy aproximando a mi segunda meta, llevo una buena velocidad, siento que se incrementa el calor. Ahora tengo tiempo para pensar en cualquier cosa excepto en fracasar, me acuerdo de la primera vez que intenté subir la escalera y no pude, inmediatamente pienso en otra cosa, pienso en el jersey rojo que nos dieron y que no me gustó, pienso en mis cargas de hidratación (refresco de cola, gatorade y agua), es hora de otro sorbo, no lo olvido “cada cinco minutos un sorbo”, sin darme cuenta he superado el kilómetro 2,  voy por el tercero.

Kilómetro 3. Estoy seguro que voy a subir sin detenerme, el objetivo es alcanzable, la pendiente se incrementa un poco más,  muchos ciclistas empiezan a reducir su velocidad, me siento muy bien, el calor infernal empieza a dar muestras de su rudeza, sigo reservando mi estrella compaq pero utilizo una más del piñón, sigo con buena reserva de energía, mi pulso va a 150, la camioneta que recoge a los rendidos acaba de rebasarme y ya lleva algunos ciclistas que abandonaron, creo que no va ningún Quarzo, ahora veo a Marciano más cerca, creo que le bajó al ritmo, es la primera vez de Mars en esta carrera, en los entrenamientos le dio durísimo y si se administra bien estoy seguro que lo va a lograr. Dedico unos minutos a apreciar el paisaje, en verdad es hermoso a pesar del calor, la naturaleza impone, cientos de toneladas de roca y tierra enfrente de mí y yo tratando de subirla con mi bicicleta, ya no veo el río pero está algunos metros abajo del camino, los ciclistas empiezan a esparcirse y yo no dejo de hidratarme, cuando menos lo pienso ya he cruzado el kilómetro 3, no me di cuenta por ir con mis meditaciones.

Kilómetro 4. El líquido de mis ánforas y el agua de mi aerodrink empiezan a sentirse poco frescos, en realidad nada frescos, solo es líquido con minerales y azúcar en el mejor de los casos, prácticamente se adaptó a la temperatura ambiente que por estos momentos debe estar por ahí de los 38°C, no debo olvidar hidratarme cada 5 minutos, la hidratación es fundamental para poder superar esta prueba, el sudor escurre por mi cara y brazos, en algunas ocasiones puedo ver las gotas de sudor caer en el pavimento e inmediatamente al contacto con el pavimento se evaporan, voy sudando bastante, voy seguro de terminar, observo el GPS y voy a 10km/hora, seguro de mi capacidad en el kilómetro 3.8, a punto de lograr el 20% de mi objetivo, es hora de cambiar a la estrella compaq, el ánimo sigue en lo alto cuando rebaso los 4km.

Kilómetro 5. El kilómetro 5 nunca lo voy a olvidar por la experiencia previa, recuerdo mi primera incursión en la “Escalera al Infierno”, viene a mi mente el sufrimiento y la impotencia de no poder seguir, el tremendo calor jamás sentido en una competencia, la intención de seguir y la frustración de no lograrlo, me quedé a 15km de lograr el objetivo, pero ahora no debo pensar en eso, inmediatamente trato de cambiar la mente a algo positivo, recuerdo que el año pasado más o menos en esta distancia había un Vocho volcado, la foto fue memorable, varios de nosotros fuimos fotografiados con ese accidente por paisaje, recuerdo que el año pasado me sentí feliz de rebasar el kilómetro 5, cada pedaleada extra era superar la rodada del año anterior, ahora nuevamente me siento contento y con mucho ánimo para llegar a la cima, veo a Marciano cada vez más cerca, creo que lo puedo rebasar pronto, pero no antes del kilómetro 5 que recién pasé.

Kilómetro 6. Voy a 10m de Marciano, se ve fuerte, yo me siento fuerte también, percibo mi respiración agitada, el monitor cardiaco confirma un mayor esfuerzo al marcar 163ppm, la intención de rebasar a Marciano hace que me olvide de lo que siento y me enfoco en alcanzarlo y rebasarlo, tomo un gran trago de refresco de cola antes de iniciar nuestra conversación de 8 o 10 segundos sobre las bicicletas:

Hola Mars, ¿cómo vas?
Hola, ahí la llevamos, ¿tú que tal?
Muy bien, concentrado en la cima. ¡tú puedes!
Seguro !tú también puedes! ¡nos vemos en la meta!

Las palabras de ánimo entre competidores ayudan muchísimo, al menos a mí me sirven bastante, también me motivo al recordar que en los entrenamientos nunca pude superar a Marciano en la montaña, espero que no se truene, espero que logre subir, yo también voy a subir, es hora de ingerir un gel, mi gel Roctane de chocolate está prácticamente en estado líquido, sabe horrible, al terminarlo tomo un gran trago de agua y siento que me lleno de energía, todavía traigo otros 3 geles, los administraré bien, el calor sigue creciendo, la pendiente no da señales de disminuir, en realidad no va a disminuir hasta el mirador, ahí tendremos un “ligero planito” para recuperarnos, por lo pronto me aproximo al siguiente kilómetro y estoy muy motivado de haber rebasado al Quarzo puntero.

Kilómetro 7. Recuerdo que la Escalera es un evento diseñado para superar la adversidad del cansancio, calor y tormento psicológico, me es difícil aislarme de la palabra “fracaso” cuando pasan las camionetas con los ciclistas que ya se rindieron, sigo hidratándome cada 5 minutos ¿cómo irán los demás? El calor está pegando con todo, siento la licra y el jersey empapados de sudor, ¿será buen momento para utilizar mi última estrella? todavía no, todavía me siento fuerte, la pendiente más pronunciada me espera más adelante, veo a varios ciclistas detenidos esperando la barredora, sigo enfocado en el siguiente kilómetro, rebaso a un ciclista que asciende en zig-zag, yo prefiero seguir con el pedaleo frontal, puedo observar mis venas abultadas y músculos tensos en cuádriceps y chamorros, mantengo el abdomen rígido, la espalda no me ha molestado ¡voy muy bien! ¡voy súper bien! No olvido hidratarme, ya casi llego a la mitad, obligo a mi pensamiento a enfocarse en el siguiente kilómetro, lo tengo muy cerca, el kilómetro 7 ya es historia.

Kilómetro 8. Viene a mi mente la imagen del año pasado, tuve que detenerme a descansar alrededor del kilómetro 7 u 8, eso no va a sucederme ahora, voy a subir sin poner un pie en el pavimento, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, no necesito detenerme, también recuerdo que hace dos años no terminé, estoy loco, ¡no sé qué hago aquí! ¡gasto inútil de energía! debería subirme a la próxima camioneta y evitar este gasto inútil de calorías y sudor, ¡NO!!!! ¿qué estoy pensando? ¡debe enfocarme nuevamente en pensar positivo! ¡estoy aquí porque me gusta rodar y lo voy a disfrutar! la pendiente es muy pronunciada, creo que es la mayor del recorrido ¡debo concluir al kilómetro 8 porque voy a terminar todo el recorrido! Nuevamente me hidrato, tomo agua y gatorade, veo que el nivel de mis ánforas ha disminuido casi a la mitad, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, 7.7, izquierda, derecha, izquierda, derecha, 7.8, no puedo bajar los pies, no debo bajarlos, 7.9… ¡está muy pesada esta ruta! ¡hace mucho calor! ¡el calor me agobia! pero estoy a unas cuantas revoluciones de culminar el kilómetro 8, es momento de utilizar el último engrane, la Física no falla, mayor palanca significa menor esfuerzo, también es menos desplazamiento, estoy dispuesto a hacer ese trueque, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, 168ppm ¡calor! ¡mucho calor! izquierda, derecha, izquierda, derecha, 6km/hr, izquierda, derecha, hidratación, izquierda, derecha, no debo tocar esta carretera con mis pies, sigo subiendo lentamente, saco fuerzas de algún lado y continúo el ascenso, izquierda, derecha, izquierda, derecha, agua y Pepsi, ambas muy calientes, izquierda, derecha, 6.5km/hr, 170ppm, no debo gastar energía de más, busco un ritmo adecuado para seguir subiendo, izquierda, derecha, 169ppm, 6.5km/hr, gatorade, 42°C, sin hacerlo muy consciente rebaso el kilómetro 9 y sigo motivado para culminar la subida infernal.

Kilómetro 10. Llegar al mirador significa que ya superé lo peor, y lo puedo ver desde aquí, siento mucho calor, sigo hidratándome cada 5 minutos, sigo con un ritmo de 6 o 7 km/hr, escucho que me gritan desde una camioneta !Vámos Vic!, Mike me saluda desde dentro de una camioneta con sus mejillas enrojecidas por el esfuerzo, volteo a verlo y correspondo con una sonrisa contentota de agradecimiento, me encantan las porras, me descubren nueva energía, me reviven, me generan nuevas calorías, recuerdo que debo tragar otro gel, el gel no se mastica, no se ingiere, solo de traga y después viene un trago de agua para evitar que la boca quede pegostiosa, a estas alturas ya debo haber perdido al menos un kilo de sudor pero el 50% del recorrido me motiva a seguir adelante y arriba.

Kilómetro 11. Me siento increíblemente bien, percibo el gran esfuerzo que estoy haciendo y me siento el mejor ciclista, sé que van varios ciclistas delante de mí pero no me importa, yo soy el mejor, voy a lograr subir la Escalera al Infierno sin detenerme, tomo isotónico, mi ritmo cardiaco está controlado a 165ppm, mis músculos tensos, la espalda baja duele un poco, pienso en otra cosa, recuerdo que los entrenamientos, fueros duros, fue pesado subir desde Jalatlaco, fue pesado subir los Dinamos, subir el Ajusco, entrenar con la bici fija con una resistencia de 20, hoy soy el mejor, recuerdo también el desayuno típico de la montaña, quesadillas y tacos de cecina, recuerdo mi desayuno típico en el gimnasio, carbohidratos y proteína sin faltar mi licuado de fruta, el licuado de fresa me encanta, me gusta tomar un café con leche al final del desayuno, casi sin darme cuenta ya voy en 11.2km.

Kilómetro 12. Subir y subir, mantener la cadencia, no hay otra opción, solo debo escalar un kilómetro a la vez y no olvidar hidratarme cada 5 minutos, tomo las curvas con mucho ánimo, ataco las pendientes más pronunciadas con bailarinas, eso me anima a seguir, tengo suficiente fuerza para seguir, el calor sigue intenso pero ya me adapté, después del kilómetro 16 encontraré sombra.

Kilómetro 13. No sé cuántos ciclistas he rebasado, no me interesa, lo importante es que yo pueda concluir, me hidrato ¿cómo irán los demás Quarzos? 165ppm, mis piernas marcan el esfuerzo reflejado en los músculos del cuádriceps, me acuerdo de mis dos historias previas de la Escalera, recuerdo las cumbias que me motivaron el año pasado, recuerdo que ya pasé la parte más complicada, me hidrato nuevamente, jalo aire, aspiro fuerte, sigo adelante, ya quiero llegar al mirador, culmino el 13.

Kilómetro 14-17. Veo un par de curvas muy cerradas y muy pronunciadas, me anima pensar que voy a lograr subir sin detenerme, ¿cómo irán los demás Quarzos? Solo he visto a Mike, hidratación ¿cómo irán los demás? Ataco las curvas, creo que mi Specialized ha sido una gran inversión, me ha permitido subir con más agilidad y sin dolor lumbar, izquierda-derecha, hidratación, veo el mirador casi de frente, solo requiero culminar esta curva cerrada, me enfilo con entusiasmo, hago bailarinas, puedo ver a un par de muchachas que ofrecen agua, les indico que me la echen en la cabeza, siento el agua caliente que escurre por mi casco y moja mi cabeza, me hidrato, izquierda-derecha, 168ppm, 6km/hr, el Sol empieza a pegar de frente, es señal de que pronto voy a encontrar sombra, me anima saber que superé el mirador, ya casi encuentro sombra, ¿cómo irán los demás? No he visto mujeres, creo que solo van hombres delante de mí, veo mi reloj y me indica que llevo un muy buen tiempo, no tengo la referencia del año pasado pero estimo que voy a hacer unos 20 minutos menos J ¡me siento feliz! no me doy cuenta cuanto rebaso el kilómetro 14, solo pienso en que voy a superar mi record del año pasado, nuevamente pienso en las cumbias, recuerdo las canciones que me gustan para rodar, me hidrato, la Pepsi sabe a atole de azúcar, la termino sin saborearla, solo me queda medio cilindro de gatorade y medio aerodrink de agua, ambos muy calientes, izquierda-derecha, un kilómetro a la vez, es hora de otro gel, opto por guardarlo, el kilómetro 15 ha sido superado y estoy a punto de entrar a la sombra, estoy súper contento, ya me vi llegando a las canchas, recuerdo que ahora agregaron 6km más de recorrido pero mi meta es lograr estos 20km infernales sin parar, el calor se siente fuerte pero ya no es tan aplastante, me hidrato, mi velocidad ahora es de 8km/hr, me siento el mejor de todos, empiezo a ver algunas señales de sombra, miro sobre mi hombro izquierdo y el paisaje es impresionante, puedo ver la inmensidad de las montañas, no hay ciclistas cerca de mí, solo es mi bicicleta y mi esfuerzo contra la montaña, voy escapando del mismo infierno y lo voy a lograr, agradezco la sombra mínima mientras incremento la velocidad a 9km/hr, estoy seguro que me faltan varias de las curvas más cerradas, un auto se acerca, Dani en el asiento del copiloto se dirige a mí:

– ¡Vamos Vic! ¡tú puedes! ¿qué te hace falta?
– Agua, ¿tienes agua fresca?
– Si, ahora te paso una botella con agua fresca

Percibo que se van unos 10 metros atrás de mí y sin detenerse preparan una botella de un litro de agua que me entregan en la mano izquierda, siento el frío de la botella en mi palma e inmediatamente derramo una gran cantidad de agua en mi cabeza, ¡ahhhhh! siento claramente como refresca cabeza, espalda y pecho, vierto una parte en mi aerodrink y vuelvo a echar una parte en la cabeza, regreso a la camioneta la botella vacía.

Nos vamos a ir detrás de ti para lo que se te ofrezca
– Ok, muchas gracias

Recién rebasamos el 16, en ese momento me doy cuenta que Charlie también va en la camioneta, engullo otro gel, tomo más agua, mantengo el ritmo, un kilómetro a la vez, se acerca otra camioneta, ahí en ella van Brian, Dino, Lore y Yolix, no vi a Mariana, Beto, Juan ni Marciano, es señal de que deben continuar en la lucha, recibo muchas porras y gritos de ánimo de todos mis amigos, mi sonrisa es la mejor de las últimas 2 horas, hago bailarinas para atacar la curva más cerrada, paso por el voladero más impresionante, me encanta esa sensación, ¡ya casi lo logro! me siento seguro con una camioneta escoltándome, 16.5km, se adelanta la camioneta con las chicas y vuelven a echarme porras, el camino se vuelve plano por unos 50 metros, el kilómetro 17 está cerca, muy cerca, llego a los 15km/hr y sigo hidratándome.

Kilómetro 18. Ya solo debo mantener el ritmo y llegar a las canchas, ¡me siento muy contento! ¡me siento feliz! una mujer me rebasa, no me importa, creo que es hermana de ciclistas de la virgencita, sigo hidratándome, me da mucho gusto haber recibido apoyo de Dani, recuerdo las cumbias, domino el kilómetro 18 ¡solo faltan 2!

Kilómetro 19. Llevo un excelente ritmo, me duele un poco la espalda baja, no me importa, creo que voy a subir en dos hora y media, me hidrato con isotónico, ingiero otro gel, ataco la subida en medio de la sombra ¡lo voy a lograr! ¡subir la Escalera sin bajarme de la bici! ¡es un gran logro! ¡soy mejor ciclista que hace un año! Mis pensamientos me motivan sin darme cuenta, la reflexión de ser mejor es un excelente motivador, ¡qué importante es entrenar física y mentalmente! sin hacerlo consciente el kilómetro 19 ya es historia.

Kilómetro 20. ¿por qué hago estas locuras? de verdad es una locura hacer estos recorridos solo por pasatiempo, pero es la verdad, nadie me paga, nadie me obligó, no hice ninguna manda, solo lo hago porque me gusta, disfruto esa sensación de triunfo, disfruto la adrenalina, las endorfinas, el triunfo a la adversidad, superar el dolor, lograr un segundo esfuerzo, tener un tercer esfuerzo…  ¡superar el record del año pasado! acabo de pasar el tope previo a las canchas, debo estar a unos 500m de las canchas, reviso mi cronómetro, 2:27, ¡es un súper tiempo! el año pasado subí en 3:02, me esfuerzo un poco más porque quiero concluir en 2:30, solo me falta una curva, ya veo la reja de las canchas, estoy a 20m de la entrada a las canchas, hago bailarinas, alzo mi brazo derecho y con mi puño en alto celebro terminar la maldita subida infernal en 2:29 ¡lo logre!!! ¡Subí sin pisar el pavimento! ¡me siento muy orgulloso! ¡superé mi record anterior por media hora!!! ¡SOY FELIZ! ¡ESTOY MUY CONTENTOTE!

El final + 6 kilómetros. Todavía me faltan 4 kilómetros de bajada y después 6 kilómetros adicionales que agregaron para este año, la bajada la hago con mucho gusto, tengo muchas ganas de reír, también tengo ganas de llorar, me siento muy emocionado, durante la bajada llego a 40km/hr, me acuerdo que ya vi a casi todos los Quarzos, faltan Marciano, Beto y Juan, sigo en mi emoción cuando percibo nuevas subidas, ingiero mi último gel, ya no quiero más gel, pienso en las cervezas y la carne asada de la meta, sigo enfocado en mantener el ritmo, me siento cansado, pero debo terminar, culmino una cima demandante y veo al fondo un policía de caminos que hace señales de desviarme a la derecha, cuando tomo esa curva… ¡veo al final la meta!

Nuevamente me invade una emoción muy grande, estoy seguro que hice un gran tiempo, me siento excitado hasta las lágrimas, las controlo, prefiero sonreír, me aproximo a la meta, es una gran bajada hasta la meta, al llegar veo un par de personas que esperan para recibirme, desengancho mis zapatos y me detengo justo debajo de la meta, ¡alzo los brazos y celebro el logro! ¡SOY MUY FELIZ!

La cronoescalada la terminé en 3:06 horas, fui lugar 27, una hora y 3 minutos después del ganador. La subida la terminamos 61 personas de los 142 participantes, 55 hombres y 5 mujeres, de los Quarzos solo terminamos Marciano y yo. ESTOY MUY CONTENTOTE.

Un día regresaremos los Quarzos a subir la Escalera al Infierno juntos.