Autor: Victor Hugo Bustamante

Después de cada triatlón siempre hay algo nuevo que compartir…

Hace 15 días decidimos hacer una carrera ligera en Viveros y posteriormente ir a entrenar natación al Cantil, el plan era después quedarnos a disfrutar la tranquilidad de semana santa en el Distrito Federal, comer quesadillas y tomarnos unas cervezas mientras recibíamos las bondades del sol. Todo estuvo muy bien, gran comida y convivencia, alguien dijo que ese día era una buena oportunidad para lanzarnos de clavado desde el trampolín de 3 metros y… así lo hicimos. Beto fue el primero en lanzarse con un gran estilo similar a los que se tiran en la Quebrada, siguieron Alan, Alex y finalmente yo.

Hacía mucho tiempo que no me lanzaba un clavado de esta altura, creo que como 20 años (uf!! Ya llovió), tan pronto entré en el agua sentí un dolor en el hombro izquierdo, sentí claramente que el hueso se salía de su lugar y al regresar a la superficie todos me decían que fué un gran clavado pero… observé al lado de mi hombro y vi la cabeza del humero por encima de mi clavícula… tenía el hombro dislocado, con una mano nadé hasta la orilla de la fosa y los Quarzos me ayudaron a salir. Por fortuna un socio del club resultó ser Ortopedista y me ayudó a regresar el hombro a su lugar, la receta era 3 semanas con el hombro inmovilizado y después empezar rehabilitación; eso significaba que no podría participar en el triatlón de Monterrey!Las dos semanas siguientes las pasé con algo de frustración, debido a una lesión en la banda ilotibial de mi pierna derecha no podía entrenar carrera y ahora con la lesión del hombro no podía entrenar tampoco natación! Mi única alternativa era entrenar un poco de ciclismo cuidando de no lastimar más la pierna y el hombro.

De cualquier forma y con mi entrenamiento limitado  viajamos a Monterrey, yo era el principal organizador y promotor del evento en Microsoft, no podía faltar, al menos como espectador y porrista me haría presente, además participaban varios Quarzos y compañeros de trabajo. Al momento del viaje ya no usaba cabestrillo pero todavía tenía dolor en el hombro, espalda, bíceps y tríceps, en resumen no podía elevar el brazo más de diez centímetros.

El viernes previo al evento recogimos los paquetes, hicimos el tradicional carboload y entre broma y broma Alan me comentó: tal vez podrías aventarte la natación con un solo brazo, a lo que contesté: no, ni que estuviera loco. Ese mismo día hicimos la entrega de los uniformes para el evento y por la tarde mi amigo Felipe Soto me puso la cinta kinésica que ayuda a reforzar músculos y tendones dañados, no restauró totalmente pero sentí un mayor soporte del brazo.

El sábado 3 de mayo nos levantamos temprano, me enfunde en mi traje de triatleta, tomamos la tradicional foto “antes de” y nos dirigimos a la línea de salida. Mi plan lo comenté con Yolix: voy a iniciar en la natación para que puedan registrar mi arranque, me deslizaré en el agua unos 50 metros y luego me voy a salir para caminar hasta la meta de natación, ahí volveré al agua para registrar mi llegada y después me incorporaré al ciclismo y carrera.

En cuanto estaba arrancando la natación llegaron a mí las palabras de Alan “puedes nadar con un solo brazo” y… decidí que nadaría con un solo brazo hasta donde pudiera, pensé que sería una locura pero en este deporte ya he hecho muchas otras locuras… A los 500m sentía un poco de cansancio pero nada del otro mundo, entonces decidí que podría seguir hasta el final; dado que solo podía respirar de un solo lado tuve que soportar el dar algunos tragos de agua, por ahí de los 900m escuché unas voces conocidas echándome porras, Alan y Memo me animaron a seguir no importando que lo hiciera con un brazo, les agradecí y les pedí que no perdieran su arranque, en cada brazada que daba me animaba porque podía observar de reojo a algunos competidores de mi categoría que iban a mi ritmo con los dos brazos, faltando 200m aceleré mi uni-brazada buscando lograr un mejor lugar en el evento, me dio mucha satisfacción rebasar a un competidor categoría F antes de llegar a la meta de la natación :-).

Lo demás es historia, el brazo todavía me dolía y no podría apoyarme bien en el manubrio, hice una bici regular y una carrera con desempeño medio, siempre con un poco de dolor presente en el hombro, pero con una gran satisfacción por haber concluido todas las distancias del evento.

A veces a uno le da por hacer locuras… y al término de este triatlón tengo una nueva historia por compartir: el 3 de mayo de 2014 fue el día que hice los 1,500m de un triatlón olímpico con un solo brazo, fui el último lugar de mi equipo, pero seguramente también el más contentote por concluir esta locura.